Reconocer un buen espresso no solo depende de la calidad de los granos del café, sino también de la destreza que tenga el barista para entender su perfil y desarrollar una bebida de alta calidad.
CLAVES PARA RECONOCER UN BUEN ESPRESSO
Controlar la calidad del espresso hace parte del día a día de cada barista, ellos entienden que es la bebida base de muchas otras preparaciones y buscan rescatar su mejor sabor.
En el momento de la preparación, los baristas tienen en cuenta algunos factores que pueden cambiar la textura y el sabor del espresso; después de probar, hacen algunos ajustes para garantizar una bebida cremosa pequeña, intensa y balanceada.
La calibración del espresso es un ejercicio demasiado importante que se hace antes de iniciar el servicio de café, porque este define en gran parte la experiencia de los clientes. Para hacer una buena calibración debes tener en cuenta los siguientes factores que afectan la calidad del espresso:
FACTORES QUE AFECTAN LA CALIDAD DEL ESPRESSO
La dosis: Es uno de esos primeros pasos clave para entender cómo hacer una buena taza. Cuando hablamos de «dosis», nos referimos a la cantidad de café molido que usamos para preparar una bebida.
La dosis afecta directamente la fuerza y el sabor de tu café, si utilizas poca cantidad (>14gr para un espresso doble) tu bebida quedará aguada, con poco cuerpo y sabores que no se desarrollarán bien. Si por el contrario utilizas mucha cantidad (<18gr para un espresso doble) tu bebida será muy densa y no se aprovechará la extracción de los sabores al máximo.
El rendimiento: Nos indica qué tan concentrado o diluido está tu espresso. Un rendimiento más bajo (menos líquido en la taza) generalmente significa un espresso más concentrado e intenso. Esto puede darte sabores más definidos y un cuerpo más denso.
Un rendimiento más alto (más líquido en la taza) resultará en un espresso más diluido, con un cuerpo más ligero y, a veces, con sabores más amargos si se «sobreextrae» el café.
El tiempo: Es un indicador directo de cómo se está comportando tu extracción y qué sabores estás obteniendo.
Si el agua pasa demasiado rápido, significa que no está teniendo suficiente contacto con el café y el resultado será un espresso con sabores más ácidos. Si por el contrario el agua tarda demasiado en pasar, habrá mucho contacto con el café y al final habrá un espresso con sabores más amargos y astringentes. Lo ideal es que los baristas siempre busquen el balance en los sabores.
El espresso es mucho más que un simple shot de café; es la esencia de muchas bebidas, una base concentrada y aromática que destaca tanto por sí misma como al integrarse en tus creaciones favoritas.
Su intensidad lo hace perfecto para disfrutarlo solo, apreciando cada matiz de su sabor complejo y su cuerpo denso, o para ser la base de lattes, cappuccinos y macchiatos, donde su carácter único enriquece la experiencia.
Si te animas a probarlo solo, un consejo práctico: antes de beberlo, percibe sus aromas y luego, con un sorbo pequeño, permite que sus sabores te envuelvan. Es una experiencia breve, pero cargada de intensidad y profundidad.

